martes, 3 de octubre de 2017

Alentos indígenas: pensar e transformar América Latina

Texto que publiquei em Educativa, Goiânia, v. 19, n. 1, p. 814-837, set./dez. 2016. Seu objetivo é chamar a atenção dos e das brasileiras para as claves importantíssimas que os povos indígenas nos oferecem para reaprendermos a lutar... pois já é hora de sairmos da apatia!! Agradeço muito o convite de José Maria Baldino, que permitiu materializar o que há muito desejava.

Resumo: A crise provocada pela modernidade não pode ser resolvida por ela mesma. Os povos indígenas, representantes máximos do passado contra o qual luta a modernidade capitalista e colonial, oferecem uma memória de luta que favorece uma coesão interna e democrática da coletividade, assim como uma associatividade entre povos de diferentes tradições históricas. No momento em que as elites mundiais optaram por aprofundar a financeirização - destruindo drasticamente o trabalho digno e as condições de vida no planeta- e quebrar a lógica estatal e interestatal nas quais se baseavam muitas esperanças de democratização social, as formas organizativas indígenas oferecem elementos para a reconstrução da vida cotidiana e das lutas por um futuro carente de violência arbitrária. O texto oferece um panorama de teorias e lutas latino-americanas que estão, desde o século XIX, profundamente influenciadas pela resistência indígena, delineando uma compreensão das lógicas de poder globais alternativas às propostas pela modernidade colonial e capitalista.

Palavras chave: Povos Indígenas, Movimentos Sociais, Pensamento Latino-americano, Colonialidade do Poder.


Aqui está a conferência que deu origem ao texto:

lunes, 26 de junio de 2017

El patriarcado dependiente, por Rocío Silva Santisteban

La formación del patriarcado no se da de un momento a otro, sino en el transcurso de 2.500 años. Gerda Lerner, historiadora, analiza el origen del patriarcado en Mesopotamia entre 6.000 y 3.000 antes de Cristo: “El patriarcado es la institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres y niños de la familia y la ampliación de ese dominio sobre las mujeres en la sociedad” (Lerner 1990). El sistema patriarcal sería, entonces, una construcción previa a la sociedad de clases y la esclavitud que tuvo lugar mediante la extensión e institucionalización de la subordinación femenina dentro de la familia.

Para Lerner, el patriarcado instaura con los años una devaluación simbólica de las mujeres: primero vinculadas a la tierra y lo divino, pasaron a ser subordinadas gracias al monoteísmo como metáfora de base de la civilización occidental. Posteriormente, la filosofía aristotélica proporcionará la otra metáfora: las mujeres son seres humanos incompletos y defectuosos, de un orden totalmente distinto a los hombres. Con estas dos metáforas, la subordinación de las mujeres se ve como “natural” y, por tanto, se torna invisible, consolidando con fuerza al patriarcado como una realidad y como una ideología.

En el Perú, con la conquista se impuso también la feminización del indígena para justificar la dominación. Danilo de Assis Clímaco, en su tesis de doctorado para la Universidad Autónoma de México–UNAM referida a los conflictos sociales en Colombia, México, Bolivia y Perú, incluyendo Cajamarca, propone un concepto para entender la diferencia entre estas dos clases de varones: patriarcado dependiente.

Si el patriarcado tradicional es la alianza entre hombres como forma de garantizar la dominación de las mujeres y su explotación, obteniendo no solo los productos de diversas formas de trabajo, sino también confort afectivo y simbólico, De Assis sostiene que todo patriarcado obedece a la forma de alianza entre hombres, por lo tanto, es el eje de disputas/conflictos/alianzas más importantes que el eje de vertical sobreposición hacia las mujeres: “El patriarcado en Hualgayoc es dependiente en la medida en que su fuerza se basa en las formas de organización familiar impulsadas por las élites coloniales y republicanas que buscan jerarquizar las relaciones entre hombres y mujeres como forma de control poblacional: la obtención de tributo simbólico y material que extraen los hombres de las mujeres favorece un orden social menos rebelde a la dominación y explotación colonial” (De Assis Clímaco 2016).


El patriarcado dependiente se basa en “un pacto desigual entre las élites masculinas colonizadoras y los hombres de los pueblos a los que se buscaba colonizar” (De Assis Clímaco 2017). Es importante tener en cuenta este marco conceptual para poder entender las alianzas que se establecen, inequitativas, entre los hombres de campo, ronderos, gobernadores locales y autoridades en las zonas de expansión de las empresas extractivas y los funcionarios, gerentes de desarrollo social o incluso los propios guardias de seguridad.

sábado, 17 de junio de 2017

Brasil: la hidra del Golpe ve un combate a muerte entre sus cabezas

Danilo Assis Clímaco

15 de junio del 2017

Gilmar Mendes siendo aplaudido por Michel Temer
La semana pasada, el Tribunal Superior Electoral (TSE) ofreció lo ridículo como espectáculo. Entre martes y viernes, la población brasileña se avergonzó a diario por lo que ya sabían que iba a ocurrir: la absolución de la plancha Dilma-Temer de la acusación de crimen electoral, pese a que el juicio había sido diseñado para condenarla. El principal responsable fue Gilmar Mendes, presidente del TSE, quién hace tres años puso en marcha una estrategia llena de irregularidades para destituir a Dilma del cargo de presidenta, como alternativa, en caso de fracaso de la estrategia del Golpe mediante impeachment parlamentar. Como ésta prosperó, fue necesario que Mendes absolviera a un antiguo aliado, Michel Temer, el Ilegítimo. Toda una serie de indicios de crímenes que habían sido levantados por la investigación orquestada por Mendes debieron desmentirse, puesto que el encargado de relatar el caso, el juez Hernam Benjamín, se impuso la tarea de afirmar el guion original y exigirle a Mendes desdecirse punto por punto. De forma no tan sorprendente, Mendes pareció disfrutar el exponer su incoherencia, orgulloso de que Brasil viera, una vez más, el poder de su arbitrariedad en todo su esplendor.

Un manejo tan cínico de las leyes no es novedad. Lo sorprendente es que no sólo no fuera encubierto, sino divulgado por todos los medios, la Globo principalmente. La clave que debemos buscar para comprender lo ocurrido está en el desencuentro entre los intereses que defienden Globo y Mendes. De un lado, el imperio comunicativo que, aun teniendo dificultades para hacer frente a la era del internet, tiene una capacidad insuperable para direccionar la auto-percepción de la nación. Del otro, el hijo de una familia terrateniente de Mato Grosso, el Estado brasileño cuyas haciendas más utilizan agrotóxicos y mano de obra esclava. Mendes se hizo abogado en Brasilia, se doctoró en Alemania y desde la década de 1990 se aproximó al principal partido liberal del país, el PSDB. Logró tal importancia que, en su último año como presidente, el 2002, Fernando Henrique Cardoso lo nominó para la mayor corte del país, el Supremo Tribunal Federal (STF).

El amplio tránsito adquirido entre los partidos conservadores proveyó a Mendes una comprensión política de la que carecen casi por completo sus compañeros del STF, con lo cual adquirió una capacidad de influencia en todo el sector judicial, la que a su vez le permitió ampliar la que ya tenía en el ámbito político. A mediados de la década pasada se transformó en el más importante operador político de la derecha, con total respaldo de la Globo.

Los orígenes de la discordia empezarían con la Lava-Jato, la amplia investigación sobre las relaciones entre las grandes constructoras nacionales y la Petrobras, iniciada en el 2014. Todos los indicios apuntan a que el núcleo duro de la Lava-Jato tiene un objetivo eminentemente político y totalmente alineado, entre la Globo, Mendes y el empresariado nacional e internacional, para: responsabilizar el PT por el sistema de corrupción -pese a que es notorio que haya sido creado por el gobierno militar hace casi 50 años- y permitir el regreso al gobierno de los partidos directamente alineados con el capital internacional. Por ello, pese a que la investigación mostraba que los partidos conservadores eran los principales beneficiarios del esquema de corrupción, la Lava-Jato los encubrió tanto cuanto pudo. La proximidad de muchos de los investigadores de la Lava-Jato con el PSDB es notoria y muchos de ellos defendieron públicamente el voto a su candidato, Aécio Neves, en las elecciones del 2014. Una parte minoritaria de la Lava-Jato, sin embargo, no se encontraba a gusto con este proteccionismo político y buscaba ampliar la investigación hacia los partidos neoliberales opositores al PT.

Gilmar Mendes percibió lo que ocurría y ofreció un apoyo parcial a la Lava-Jato. Sabía que era imprescindible para provocar manifestaciones callejeras en contra del gobierno de Dilma, necesarias para legitimar el Golpe. Pero también percibía que iba a ser imposible blindar a los sectores políticos conservadores por mucho tiempo. Las fuerzas de la Lava-Jato se harían incontrolables y el trabajo de amortiguarlas sería arduo y antipopular. De esta forma, Mendes ensayó algunas críticas al proceder de la Lava-Jato desde sus inicios, sobre todo denunciando sus más notorias ilegalidades: la extensión indefinida de prisiones preventivas como forma de coaccionar a los encarcelados a delatar para la condenación sin pruebas cabales que confirmaran los crímenes delatados.

Con la llegada de Temer al poder, Mendes se irguió como el principal costurero de las alianzas políticas y judiciales que pudieran blindar al gobierno y sus ministros más próximos -todos ya citados reiteradamente en la Lava-Jato-, comprando el silencio de la prensa mediante la promesa de aprobar leyes que supondrían una pérdida inédita de derechos en beneficio del empresariado nacional e internacional.

Entonces ocurrió lo que se intuía. Un grupo de la Lava-Jato de Brasilia, crítico al blindaje a los políticos conservadores, organizó un acuerdo de delación con los dirigentes de uno de los mayores patrocinadores de todos los partidos políticos, la empresa de productos cárnicos JBS. Desesperados con la posibilidad de ser encarcelados, los dueños de la empresa se dispusieron a grabar al mismo presidente de la República, así como al presidente del PSDB y excandidato a la presidencia del país, Aécio Neves. Lograron sacar del primero la anuencia para que siguieran pagando una mensualidad que callara a uno de los más influyentes políticos encarcelados por la Lava-Jato. De Neves grabaron conversaciones que describían de modo inequívoco la entrega de 2 millones de reales, siendo que el presidente del PSDB llega a decir sobre quién vendría a recibir el dinero “debe ser uno a quién matemos antes que delate”

Aun no se sabe bien quién organizó la delación de la JBS, pero se sabe que fue preparada por integrantes de la Lava-Jato sin el conocimiento de sus superiores y que el conjunto de sus resultados -incluido las grabaciones bombásticas de Temer y Neves- fueron divulgadas el 17 de mayo por la propia Globo, quién tampoco parecía saber qué estaba ocurriendo hasta la víspera. Solamente un repórter de Globo estaba por dentro de los meandros de la operación. Todos los demás estaban visiblemente sorprendidos, tartamudeando al pasar la información e incluso defendiendo a Temer. Solo al día siguiente habría la acostumbrada homogeneización de los informadores del imperio comunicativo: todos contra Temer, en un trabajo intensivo de denuncias con el objetivo de que el presidente renunciara ya el 18 de mayo. Pero ello no ocurrió. Probablemente asesorado por Mendes, el presidente denunció que la grabación había sido editada y que jamás renunciaría. Inició, asimismo, una contraofensiva, buscando investigar los integrantes de la Lava-Jato que lo acusan, así como a los procuradores y jueces que los sustentan y a los empresarios delatores de la JBS.

Globo hizo un cálculo político que resultó inexacto. Quizás se vio obligada a ello, puesto que JBS es una de sus principales anunciantes. En todo caso, ya no puede volver atrás y mantendrá la línea política anti-Temer. La mayoría de los medios secunda a Globo -con la importante excepción de O Estado de Sao Paulo, que mantiene un firme apoyo al presidente-. El Supremo Tribunal Federal parece, por primera vez en mucho tiempo, haberse liberado parcialmente de Mendes y seis de sus 11 integrantes deben apoyar a la Lava-Jato en las sucesivas votaciones que ocurrirán en aquella casa. Otros integrantes de las diferentes instancias judiciales también se alían con la Lava-Jato y son brindados con el reconocimiento público que les ofrece Globo. La opinión pública mantiene muchas esperanzas en la operación investigativa y solo un 3% apoya al presidente.

Pese a tan desventajosa situación, Mendes y Temer se prepararon para resistir. Para ello, tienen cuatro grandes bazas: a) el relativamente corto tiempo para las nuevas elecciones presidenciales -15 meses-; b) el hecho de haber avanzado significativamente con la enorme pérdida de derechos que requería el empresariado nacional e internacional, patrocinadores del Golpe; c) su capacidad de gestionar distintos negocios delictivos, manteniendo el apoyo de muchos grupos políticos que temen perderlo todo con el cambio presidencial; y d) son una esperanza de destrucción de la Lava-Jato, que pese a ser apoyada públicamente por todos los políticos, empresarios, jueces y medios, es temida profundamente por todos, incluso, si no más, por los que sustentan la posición anti-gobierno de Globo. La posibilidad de terminar tras las rejas y pagar miles de millones en multas, causa pánico. Los avisos de Dilma sobre los peligros en los que incurrían quienes rompían el acuerdo democrático para derribarla suenan hoy como una maldición profética. Que un empresario viera como única opción grabar al presidente del país -aun uno tan ilegítimo- no es baladí. Tampoco lo es que Globo rompiera súbita y unilateralmente su antiquísima relación con Aécio Neves y Michel Temer, presidentes de los más grandes partidos conservadores del país. No hay seguridad sobre el futuro inmediato de nadie, no hay confianza en ningún aliado. La derecha está enfrentada como nunca y carente de un horizonte de recomposición. Esta es la tremenda novedad y la razón del espectáculo ridículo vivenciado por todo el país la semana pasada.

El futuro lo brindarán las próximas denuncias. Muy probablemente, integrantes recién encarcelados del círculo inmediato de Temer irán a acogerse al mecanismo de delación como forma de disminuir sus penas. El contenido de estas delaciones podrá sepultar definitivamente al ilegítimo presidente. Sin embargo, si Mendes y Temer logran antes denunciar las tramoyas de sus más recientes adversarios, quizás puedan ser estos últimos los penalizados: incluso el poder judicial y los medios, hasta ahora preservados, empiezan a aparecer en las investigaciones. La destrucción de unos solo puede ser evitada por la que sufran los otros. Cabezas muy importantes rodarán los próximos meses.

Es un momento, por lo tanto, propicio para las izquierdas. Con más problemas de los que quisiéramos vienen organizándose, alrededor de la destitución inmediata de Temer, elecciones directas en 90 días y la anulación de las reformas liberales aprobadas. Sectores próximos al PT también dedican muchos esfuerzos para denunciar las innumerables ilegalidades que se cometen en los juicios contra Lula. El PT, sin embargo, es acusado por otros sectores de la izquierda de preferir ver a la derecha desangrarse en este año para que Lula mantenga su favoritismo en las elecciones del 2018. El PT lo niega rotundamente, pero lo cierto es que en la izquierda también hay una falta de confianza difícil de sanarse. En todo caso, la huelga del 29 de mayo tuvo gran participación popular y es probable que la convocada para los días 27 y 28 de junio sean aún más fuertes.

Fora Temer!


Diretas Já!

viernes, 9 de junio de 2017

La saturación de los sentidos en internet. Retrato em Branco e Preto por Chick Corea y Stefano Bollani

Hace algunos meses, buscando una interpretación de Retrato em Branco e Preto de Ney Matogrosso & Raphael Rabello, me encontré con esta versión de Chick Corea y Stefano Bollani. 



La canción, elegida alguna vez como la sexta mayor composición brasileña del s. XX, obra de los que son probablemente los dos más reconocidos músicos de aquél país: Tom Jobim y Chico Buarque, interpretada por el que quizás sea el pianista vivo más importante del jazz, junto al talento monstruoso de un joven italiano. Entré a escuchar y me llamó la atención que era yo la primera persona a visitar la página, pese a que la misma estuviera colgada en Youtube desde mediados del 2015. La desatención a esta interpretación cubierta de renombres me impresionó aún más que su bella ejecución. Divulgué el enlace en mi muro de fb y ahora me doy cuenta que mis más de 1000 amistades allí siguen contribuyendo al olímpico desinterés, puesto que hoy, 9 de junio del 2017, fui desde otra computadora, la tercera visita a la página de la canción.

Para quienes se hayan sentido curiosos por la, creo, insuperable interpretación de Rabello y Ney, acá la tienen en doble: 




jueves, 25 de mayo de 2017

La música brasileña en el siglo XXI

En Brasil, como en todo el mundo, las y los músicos se han liberado en buena medida de las grandes grabadoras. En algo la tecnología debería verdaderamente contribuir a una libertad auténtica, ni que fuera para intentar seguir ilusionándonos de que lo hace siempre.

Metá Metá, uno de los grupos  más
sorprendentes de la nueva escena
El abaratamiento de los costos de instrumentos y grabación y las posibilidades de intercambio de información vía internet permiten un mayor contacto con públicos potenciales, blogs independientes llaman la atención para los lanzamientos más importantes y los shows (mucho más que la venta de CDs y LPs) les dan a sus protagonistas cierta holgura material que les permite indagar en sus propios universos sin prestar demasiada atención a la comercialidad de su trabajo.

Las generaciones que vienen surgiendo en este siglo, sobre todo en la última década, son fantásticas y a duras penas clasificables. No es descabellado decir que, desde la década de 1960, no se vivía en Brasil momento musical tan creativo. La Ké Huelga, radio libre y social contra el poder, ha realizado cuatro programas que contemplan un poco de lo que viene ocurriendo, rescatando algo de lo que emergió en la década de 1990 -los precursores movimientos Hip-Hop y  Mangue Beat-, pero centrándose sobre todo en los últimos siete u ocho años.

Música eminentemente afro
https://kehuelga.net/diario/spip.php?article5015

Música experimental
https://kehuelga.net/diario/spip.php?article5091

Femenista y LGBT
https://kehuelga.net/diario/spip.php?article5042

Rock, pop, fusão
http://kehuelga.net/spip.php?article5078



jueves, 14 de abril de 2016

El ajedrez del Impedimento/Golpe a Dilma a tres días de su votación en la cámara de los diputados (1)



Danilo Assis Clímaco (2)
14 de abril del 2016

El artículo busca dotar a su lector/a de información mínima para comprender la crisis política en Brasil. En la primera parte, se presentarán los principales grupos envueltos en la trama del Golpe y su trayectoria en los últimos años. En la segunda y última parte, cómo se espera que cada uno de esos grupos actúe de aquí a la votación del Impedimento el domingo 17 de abril y en los días inmediatamente posteriores. Un artículo posterior deberá llamar la atención a la judicialización / policialización de la política brasileña, tendencia que no se detendrá espontáneamente sea cual sea el resultado de la votación del domingo.

a)      Los grupos de actores

Los actores principales pueden ser reunidos en cinco grupos: 1) el gobierno Dilma, la cúpula del PT y Lula; 2) El parlamento, especialmente la cámara de los diputados y su presidente, Eduardo Cunha; 3) El poder judicial y los grandes medios de comunicación: la reedición en Brasil de la Mani Pulite; 4) Las organizaciones civiles pró-impedimento y quienes las apoyan y/o acuden a las marchas que convocan; 5) Las organizaciones “en favor de la democracia”.

1) El gobierno Dilma, la cúpula del PT y Lula

El gobierno Lula (2002-2010) logró unificar en un mismo proyecto a los más ricos y lo más pobres, sin luchar contra el capitalismo, actuando dentro de él minimizando sus daños. Ello puede ser percibido como algo ínfimo frente a las posibilidades abiertas en el 2002, pero indudablemente ha cambiando de manera nada irrelevante la vida de millones de personas. Pese a que todos disfrutaron del crecimiento económico (Lula sale de la presidencia en el 2010 con 87% de aprobación), las élites actuaron a nivel mediático agresivamente para mantener prejuicios clasistas y raciales contra el PT y Lula, buscando que las inéditas mejorías en la vida de la población fueran percibidas como obra de una favorable coyuntura internacional y no como resultado de las políticas del gobierno del PT, hacia el cual se desarrolló una estrategia para asociar de manera indeleble el incremento de la corrupción.

El más grande escándalo de corrupción de los gobiernos Lula -denominado “mensalão”, deflagrado en el 2005- tuvo dos efectos prácticos, derivados de la ojeriza de Lula a los conflictos: a) se condena a una buena parte del primer escalón del PT que podría haberlo sucedido en el 2010; b) el Supremo Tribunal Federal, que condenó a este primer escalón sin alcanzar pruebas cabales, inaugura un periodo de expansión arbitraria del poder judicial. Sin sus antiguos aliados, Lula tendrá una relación estrecha con su ministra de la Casa Civil, Dilma, con quién se reunirá diariamente en todos los años que le restaron como presidente. Pese a no ser un cuadro histórico del PT y a carecer de habilidades políticas, es la elegida por Lula para disputar la presidencia en el 2010, alcanzándola y reeligiéndose en el 2014.

Careciendo del carisma de Lula, opta por un gobierno técnico, pero parece que no fue consciente de que no era carismática siquiera en su entorno más próximo. Diversas fuentes apuntan a que es muy severa con los errores de los ministros, lo que terminó por inhibir sus iniciativas, no tiene buena comunicación con los diputados y senadores aliados y tampoco es ágil para tomar decisiones ella misma.

Ello hizo el gobierno vulnerable a las estratagemas de la oposición y de los aliados de los partidos conservadores (que ocupa la vice-presidencia) para desestabilizar el gobierno. Inmediatamente tras perder las elecciones, el candidato Aécio Neves y su partido, el PSDB, junto a otros grupos conservadores, lanzaron al aire una serie de hipótesis que permitieran anular la elección de Dilma o impedir su mandato. Aun en el 2014, algunos de esos grupos convocarían marchas, que en el 2015 serían gigantescas. La investigación Lava-Jato (la Mani Pulite brasileña) investigaría de modo selectivo en contra del PT el financiamiento de campañas por parte de las grandes empresas constructoras del país, filtrando ilegalmente información a la prensa, con lo que alimentó las marchas y la inestabilidad en el parlamento. Cuando, a inicios del 2016, un senador del PT encarcelado hace un acuerdo de delación con la Lava-Jato y acusa Lula y Dilma de tener conocimiento del esquema de financiamiento ilegal de campañas, la crisis política llega a su máximo punto y pasa a ser una percepción general de que el gobierno solo podría ser salvado mediante la inclusión de Lula en el Casa Civil, aunque quizás ya era tarde para ello.

2) El parlamento, especialmente la cámara de los diputados

Tradicionalmente, el votante en Brasil asocia poco sus candidatos a presidente, diputado y senador. Los votos son personalizados, siendo los mayores factores de influencia el dinero de campaña que logra recaudar cada candidato individualmente y su carisma. Debido a ello, pese a que Dilma tuviera el 47% de los votos, el PT tuvo poco más del 10% de los diputados (58 de 513). El otro partido de centro-izquierda comprometido con el gobierno, el PC do B, tiene 11 diputados y el PSOL, de la izquierda oposicionista, tiene 6. En algunos otros partidos hay también otros parlamentares llamables de izquierda, que en su total llegarían a poco más de 100. Luego, 400 diputados, el 80%, son inequívocamente de derecha o centro. Aunque el número de diputados de izquierda fue sensiblemente superior en los gobiernos de Lula, el PT nunca alcanzó el 20% de la cámara y siempre fue necesario una amplia alianza con los partidos de derecha para gobernar, sobre todo el PMDB -partido del vice-presidente Temer, que actualmente cuenta con 67 diputados y que fue base de apoyo de todos los gobiernos desde la redemocratización, hasta el pasado 29 de marzo, cuando rompió con Dilma con el objetivo de fragilizarla aun más y sustituirla por Temer-. De esta forma, la alianza política es necesariamente inestable y se basa menos en contenido programático y más en la distribución de ministerios. Dada la inhabilidad política de Dilma y el excepcional grado de corrupción del parlamento elegido en 2014 (el más conservador desde la redemocratización en 1988), tal inestabilidad olía a ingobernabilidad.

Sabiendo de ello, en las primeras semanas del inicio del segundo mandato (1° de enero del 2015), grupos oposicionistas protocolaron ocho pedidos de Impedimento en la cámara de los diputados. La ley establece que la mandataria electa solo puede ser apartada de su cargo en caso de haber cometido crimen de responsabilidad, algo que ninguno de los pedidos de Impedimento fue capaz de mostrar con claridad. Los pedidos quedaron en estado de espera, mientras el gobierno Dilma buscaba un pacto sostenible con la indisciplinable cámara. Con el andamiaje de la selectiva investigación de la Lava-Jato y sus ilegales filstraciones, hubo un incremento del descontento popular (“popular” es un decir, puesto que atañía marcadamente en las clases medias y altas), cuyo marco en el 2015 fue la marcha del domingo 15 de marzo que puso un millón y medio de personas en la calle de 100 ciudades.

Pero más allá de los sucios movimientos de la derecha, la “aliada” y la oposicionista, Dilma optó por un ajuste estructural contra el cual se había elegido, lo que trastocó su relación con las organizaciones de base. Integrantes del PT y el propio Lula condenarían duramente el ajuste.

De esta forma, a mediados del 2015, el Impedimento empezaba a hacerse posible. Lo detenía, además de la inconsistencia de los pedidos presentados, la falta de autoridad moral del congreso: de sus 513 integrantes, 163 tiene pendencias judiciales -mal que Dilma no padece-. El congreso se encuentra perfectamente representado en su presidente, Eduardo Cunha (PMDB), envuelto en todos los grandes procesos de corrupción que atañen al país, incluidos el levantado por la Lava-Jato y el reciente Panamá Papers, aparte de haber sido investigado por el Ministerio Público (MP) de Suiza por tener cuentas ilegales en este país. Junto al vice Michel Temer, fue Cunha quién más maniobró para que el gobierno no tuviera cualquier estabilidad. Cuando a mediados de abril el MP de Suiza hizo pública sus cuentas ilegales, pareció que Cunha podría muy rápidamente ser expulsado del congreso. Diputados del PT y líderes de la oposición hicieron declaraciones en su contra. Sin embargo, él redobló la agresividad hacia el gobierno, exigió a los oposicionistas que dejaran de criticarle y se mostró como el único capaz de romper las reglas y la decencia para llevar a cabo el Impedimento. Sin embargo, el gobierno también le temía y buscó apaciguarlo, lo que finalmente no se pudo, puesto que la mayoría de los diputados del PT -y los de muchos partidos- decidió abrirle un expediente para quitarle el mandato. Al día siguiente, como claro acto revanchista, Cunha aceptó el menos frágil de los pedidos de Impedimento que tenía en su mesa.

En un primer momento, el Impedimento pareció posible. Tras una rearticulación del gobierno, se volvió poco sostenible, pero con las jugadas del poder judicial y de los medios durante el mes de febrero, se hizo no solo posible sino probable.

3) El poder judicial y su alianza con los grandes medios: del Mensalão a la Mani Pulite brasileña

Los excesos de la alianza entre el poder judicial y los grandes medios tienen su primer gran momento entre el 2005 y el 2012, cuando es juzgado el Mensalão. Con la deflagración de las primeras noticias sobre el supuesto crimen, los medios de comunicación lo insuflaron y se generó una conmoción en la clase media. En algún momento del 2005 se creyó que el gobierno Lula podría no llegar a su fin. Sin embargo, las pruebas cabales nunca llegaron, se construyó una hipótesis investigativa y el relator del caso en el Supremo Tribunal Federal, Joaquim Barbosa -indicado al cargo por Lula- echó mano de la “teoría del dominio de facto”, para afirmar que no era posible que el ministro de la Casa Civil -José Dirceu, fundador del PT y segundo nombre más importante del partido- no tuviera  conocimiento de la trama gestionada por sus subordinados. Tal argucia jurídica fue aceptada por nueve de los diez ministros del STF,  no sin dejar perlas que evidenciaban la fragilidad, o fraude, del caso. La ministra Rosa Weber dijo, al argüir su voto: “No tengo prueba cabal contra Dirceu –pero lo voy a condenar porque la literatura jurídica lo permite”. Ya el ministro Marco Aurélio de Melo, frente al pedido de re-abertura del proceso del Mensalão en el 2012, dirá que no se debería decepcionar a la opinión pública, como argumento para mantener su voto en contra de Dirceu y otros procesados.

Pero quizás lo más relevante fue la (no) reacción de Lula y del PT al escándalo. Contra los pedidos de Dirceu y voces minoritarias del partido, Lula no quiso valerse de su enorme popularidad y llamar los movimientos sociales para cuestionar en la calle la legalidad del juicio. Los medios pudieron, así, referirse reiteradamente en los últimos años al “Mensalão del PT” como el más grande escándalo de corrupción de país. La imagen del partido, para una no desdeñable parte de la población del país, sobre todo para sus cínicas élites, se mimetiza con la corrupción. Ello afianzó la alianza poder judicial-medios, los odios de las élites y de las clases medias influenciables.

Que el relator del “Mensalão”, Joaquim Barbosa, haya sido indicado al STF por Lula, es indicativo de un gran fallo estratégico del PT. Se infravaloró la importancia del STF y tampoco se percibió que el aura de la más alta casa judicial del país era capaz de mimetizar a jueces que habían tenido preocupaciones izquierdistas y reconducirlos a la posición de guardianes de las élites del país. De los actuales 11 ministros del STF, ocho fueron nombrados por Lula o Dilma, pero en su mayoría tienden a decidir los casos en favor de intereses políticos conservadores.

Los gobiernos del PT tampoco fueron hábiles para comprender la importancia estratégica de otras áreas del poder judicial (y policiaco). El actual escándalo de corrupción desatado por la Lava-jato es consecuencia directa de ello. Aun cuando no hay seguridad plena sobre ello, la hipótesis más razonable indica que esta operación, iniciada a inicios del 2014, fue una maniobra orquestada por el Ministerio Público Federal (MPF), en alianza con la Policía Federal, con el objetivo de inviabilizar al gobierno Dilma e impedir la candidatura de Lula a la presidencia en el 2018. Hay fuertes indicios de que el servicio de inteligencia de EEUU -que, según Snowden, había espiado a la Petrobrás- haya otorgado al MPF la línea investigativa adecuada: las grandes empresas constructoras del país -entre ellas Odebrecht, Camargo Correa, Andrade Gutiérrez y OAS- tendrían facilidades para actuar como contrapartes de la Petrobrás en diferentes proyectos, a cambio de donaciones electorales al PT y partidos de su base aliada, notoriamente el PMDB y el PP (partido heredero de la dictadura, autora en los ’60 de la alianza entre el capital privado nacional y Petrobrás). Es notable que el principal partido opositor, el PSDB, recibió por parte de las mismas constructoras donaciones parejas a las que recibió el PT, pero aun cuando ha sido mencionado en delaciones premiadas, no se les ha investigado y menos se ha filtrado información a la prensa sobre ello.

La Lava-Jato ignora la presunción de inocencia y otras garantías legales del reo. Su proceder es relativamente sencillo: el político o empresario investigado es encarcelado por un período indefinido, sin concederse libertad provisional, puesto que se presupone (arbitrariamente) que en libertad interferiría en las investigaciones. Caso acepten realizar “delación premiada”, es decir, que mencionen alguien superior como responsable por crímenes, son inmediatamente sueltos, además de recibir otros incentivos. Le ilegalidad de todo ello es manifiesta, pero llama la atención que, en un caso, los ejecutivos de una empresa investigada fueron sueltos sin delación premiada y pese a que audios habían indicado que estaban efectivamente destruyendo pruebas. Eran ejecutivos de la Mossak Fonseca, la misma que hoy está en el centro de los Panama Papers. Fueron sueltos cuando se supo que una de sus offshares era dueña de un Triplex construido ilegalmente en una zona ecológica playa y presuntamente propiedad de la familia Marinho, dueña de la Televisión Globo.

Entramos entonces en la alianza medios de comunicación y sector judicial. La importancia estratégica de la relación nos la explica el propio juez responsable por la Lava-Jato, Sérgio Moro, quién escribió en el 2007 un artículo sobre la Mani Pulite italiana (ver aquí) en el que explicaba que solo una coordinación inquebrantable entre el poder judicial y los medios permitirían una acción eficaz contra la corrupción. De ahí se comprende que haya sido tan difícil para que los sectores democráticos del derecho tuvieran su voz oída en sus denuncias contra la Lava-Jato. Solamente tras la conducción coercitiva de Lula y la conmoción social subsecuente, que ellas se hicieron audibles.

Lo interesante de todo ello es que el MPF y la Policía Federal pudieron realizar una investigación tan acotada en contra de los gobiernos del PT justamente porque estos, en su ingenuo republicanismo, les dieron la autonomía de la que siempre carecieron durante los gobierno presidenciales del PMDB y el PSDB postredemocratización. La propia “delación premiada”, instrumento principal de la Lava-Jato, fue institucionalizada durante el gobierno de Dilma.

Contra los grandes medios, tampoco hubo acción relevante ni por parte del PT ni de Dilma. Aquí no hay excusa de que no estaban avisados de la importancia estratégica del sector. Unas pocas familias concentran alrededor de sí una cantidad de medios desproporcional y su compromiso siempre estuvo al lado de los enemigos políticos del PT. La notable ojeriza de Lula a los conflictos queda aquí más evidente que nunca. Los grandes medios pudieron a lo largo de los últimos 14 años establecer las más ridículas y agresivas menciones al PT y a la izquierda en general sin recibir una importante censura por parte del gobierno. De esta forma, pudieron levantar reportajes falsos -sobre todo durante elecciones-, imponer la visión de que el Mensalão fue el más grande caso de corrupción del país o insultar al presidente de la república sin apenas recibir respuestas.

4) Las organizaciones civiles pró-impedimento y quienes acuden a las marchas que convocan

El antecedente inmediato de los actuales grupos civiles de derecha surgió con la apropiación del espacio de indignación que había tenido lugar en junio del 2013 a raíz de la violenta represión de las manifestaciones en contra del Mundial y del aumento del transporte público. Me he extendido sobre ello anteriormente (ver aquí). Ahora es importante recordar que las manifestaciones en contra del aumento de los transportes, convocadas en diversas capitales desde abril del 2013 por colectivos juveniles independientes e indudablemente de izquierda, pasaron en un momento preciso (desde el martes 20 de junio) a ser orquestadas por grupos de derecha. Dada la apuesta organizativa horizontal de los movimientos convocadores de las protestas, en estas era posible la participación de otros grupos sociales y el levantamiento de sus propias demandas. Ello dio lugar a que grupos conservadores, apoyados con fondos que permitieron la capacitación de “activistas”, la producción en masa de afiches con demandas generales -en contra de la corrupción, en favor de la educación y la salud, en contra de partidos- o la distribución de cintas y tintas verde-amarillas, diluyeran las propuestas de la marcha. Activistas de partidos políticos y de movimientos sociales fueron agredidos en las manifestaciones. El propio Movimiento del Pase Libre, responsables por las protestas en Sao Paulo, llamó la atención para este hecho y, una vez logrado su objetivo de impedir el aumento de los pasajes, decidió no convocar nuevas marchas y realizar un análisis interno de lo ocurrido.

Paralelamente, los medios, que habían condenado las manifestaciones, pasan a elogiarlas por suponer la politización de la juventud. Los medios cubren con entusiasmo las manifestaciones a partir del día 20, interviniendo en sus temáticas. Asimismo, surgen una serie de perfiles en Facebook que distribuyen spam con materiales homogéneos que, tras una delgada máscara de apartidismo, responsabilizan a los gobiernos del PT por la desatención a la salud y a la educación, así como por la corrupción en el país.

Desde entonces, se conformarán diferentes grupos conservadores apartidarios que convocarán manifestaciones en contra del gobierno Dilma en diferentes momentos a lo largo del 2014, aunque sólo tras la elección de Dilma a finales de octubre que estas manifestaciones empezarán a tener relevancia. La no aceptación de la derrota por parte de Aécio Neves permitió una lluvia de ideas de los grupos de derecha para lograr inviabilizar el gobierno de la petista. Ya en diciembre del 2014, movilizaciones impulsadas por organizaciones como Movimento Brasil Livre, Revoltados on Line o Vem pra Rua tienen algún éxito. Pero será desde marzo del 2015 que las manifestaciones ganarán proporciones extraordinarias, cuando ya fluían las filtraciones selectivas a la prensa por parte de la Lava-Jato. Se calcula que entonces cerca de un millón y medio de personas salieron a la calle para protestar contra el gobierno Dilma. Las encuestas realizadas aquél día mostraron que los manifestantes pertenecían en su mayoría a la clase media alta, que tenían posturas liberales frente a cuestiones relacionadas al aborto o al matrimonio homosexual, y que se encontraban en contra de las políticas específicas de los gobiernos del PT hacia pobres, negros e indígenas.

Otras manifestaciones fueron convocadas aun el 2015, pero el éxito masivo solo se repitió un año después. En la semana previa a la manifestación del 13 de marzo de este año, la articulación Lava-Jato-medios sincronizó su reloj con las calles y se filtró (ilegalmente, como siempre) a los medios de comunicación la delación premiada del senador Delcídio Amaral. Amaral arremetió contra todos, sobre todo contra Lula (acusándolo de estar por detrás de las negociaciones para evitar que un otro testigo clave delatara) y Dilma (quién habría intentado intervenir en el STF). Pero también contra Aécio Neves, contra el vice Michel Temer y otros políticos de la derecha. Al día siguiente de la divulgación, la Lava-Jato lleva coercitivamente Lula a prestar testimonio, además de allanar su casa y la del Instituto que lleva su nombre. Tras haber sido liberado, Lula lanzaría un discurso confrontativo. La izquierda y otros sectores que abogan por la defensa de la democracia formal mostrarían su apoyo al expresidente, pero la oposición se benefició más de la maniobra judicial-mediática. Tres días tras la filtración de la delación de Amaral, Brasil ve salir a las calles la probablemente mayor manifestación política de su historia. Entre las diferentes ciudades, cerca de 2 millones de personas fueron a las calles a protestar.

En este momento, el Impedimento, que había estado parado desde diciembre en la cámara de los diputados, vuelve a ser posible por aclamación.

5) Las manifestaciones “por la democracia”, las críticas a Dilma y el factor Lula

Las manifestaciones “Pela democracia” van surgiendo de manera variada, pero son guiadas por dos grandes redes, la Pueblo Sin Miedo y la Frente Brasil Popular. Ambas contienen decenas de organizaciones y sindicatos muy variados en fuerza y temática, desde la Central Única de Trabajadores y el Movimiento Sin Tierra hasta organizaciones pequeñas relacionadas a la negritud, la diversidad sexual o el hip-hop. Algunas de estas organizaciones y sindicatos -sobre todo la CUT- están muy próximas al PT, otras le son muy distantes. Organizaron al menos dos marchas medianas en el 2014 (que alcanzaron algunas decenas de miles de personas en todo el país) y otras dos grandes tras el interrogatorio a Lula, el 18 y el 31 de marzo, alcanzando centenas de miles de personas en ambos casos.

También promovieron actos culturales en diferentes capitales. A partir de estas redes o desde movilizaciones espontáneas, muchas y heterogéneas actividades y manifiestos de apoyo a la democracia han tenido lugar, siendo algo aleatorio destacar algunas de ellas: el apoyo de los rectores de universidades públicas, acto de mujeres feministas y de educadoras junto a Dilma, encuentro de intelectuales, un manifiesto firmado por 450 organizaciones de las periferias urbanas del país, otro firmado por 71 organizaciones negras, y etc.

Es fundamental recordar que muchas de estas adhesiones son extremadamente críticas al gobierno de Dilma y al PT. En un acto reciente de intelectuales y artistas en apoyo a la democracia, la indígena Sonia Guajajara exigió la demarcación de tierras indígenas, cuestionó toda la política agraria de Dilma y demandó que ella destituyera la ministra de agricultura. Todo ello en presencia de Lula.

b)     ¿Cómo se portarán estos actores a 4 días del juicio político?

Para que ocurra el Impedimento, es necesario que dos tercios de la cámara (342 diputados de 513) lo apruebe. El gobierno necesita que 172 diputados voten en contra del Impedimento, se abstengan o se ausenten. El gobierno asegura tener 186 votos y la oposición 345, es decir, cada quién dice tener segura la victoria. Ello quiere decir que la batalla será voto a voto, siendo que las últimas jugadas parecen favorecer al Golpe.

Si el pedido de Impedimento es aprobado por los diputados este domingo 17 de abril, Dilma será apartada de su cargo hasta que el Senado también lo vote, lo que ocurriría en mayo. Sería muy difícil que votara en contra de lo decidido por los diputados.

1) El gobierno Dilma, la cúpula del PT y Lula

Dilma ha cedido protagonismo a Lula. Pese a que no ha podido asumir como ministro de la Casa Civil por la acción de jueces alineados con la derecha, está ejerciendo como articulador del gobierno, pasa tres o cuatro días a la semana en Brasilia y recibe diariamente a decenas de diputados y políticos, buscando coser una alianza que detenga el Impedimento de Dilma y permita una gobernabilidad estable. No parece estar dando los resultados deseado, puesto que el PP (el partido heredero nada más, nada menos, que de la dictadura militar), con quién negociaba preferencialmente, ha decidido pasarse a la oposición.

Asimismo, Lula viaja por el país participando de eventos pro-democracia con la intención de mantener ilusionada a la militancia. Su discurso está más direccionado a la izquierda, pero se sabe escuchado por el sector empresarial, a quienes busca mostrarse como la persona idónea para evitar un posible conflicto social.

2) La oposición (sobre todo, la cámara de los diputados)

El vice-presidente Temer, al igual que Lula, viene a diario recibiendo decenas de políticos en su gabinete. Ya proyecta su gabinete ministerial y reparte cargos.

El presidente de la cámara de los diputados, Cunha, mantiene su postura avasalladora imponiendo medidas claramente antidemocráticas, como hacer la votación del Impedimento un domingo (para facilitar la movilización de las clases medias) o empezar la votación por los Estados en dónde se sabe que el Impedimento tiene más votos. Con ambas medidas, busca generar un ambiente que presione los diputados a acatar el Impedimento. Si se logra el Impedimento, tendrá una victoria personal, la cual le otorgará enorme prestigio, el cual no será suficiente para mantenerlo en la presidencia de la cámara, puesto que sus escándalos de corrupción son increíblemente abundantes, pero logrará el reconocimiento de Temer y de otros diputados, quienes lo protegerán en la medida de lo posible. Seguramente, también mantendrá ascendencia sobre los empresarios, quienes lo considerarán como el gran lobista (que es) caso tenga que dejar temporariamente la política formal.

La cámara de los diputados habrá purgado sus pecados frente a los medios de comunicación y podrá mantener su modus operandi. Seguramente, los diputados del PT aun serán víctimas de la Lava-Jato y quizás caigan algunos de otros partidos, sin embargo, es poco probable que el poder judicial tenga el apoyo de los medios si decidiera avanzar sobre otros partidos. Prolongar la inestabilidad política sería nefasto para los empresarios que pretenden un ajuste fiscal más severo que el de Dilma.

Es interesante, aun, percibir que el principal partido de oposición a los gobiernos del PT, el PSDB, ha salido muy  mal parado de este año y medio de disputas. Pese a que la Lava-Jato y el Ministerio Público han intentado de forma vergonzosa defenderlo de numersos escándalos de corrupción, el hecho es que las grandes empresas constructoras han financiado también sus campañas electorales y en algunas delaciones premiadas han salido sus nombres. Ello ha generado, por parte de los manifestantes, una fuerte oposición a los líderes del partido. En la manifestación del último 13 de marzo, Aécio Neves fue hostilizado por la multitud. Si hace algunos meses Neves era el posible candidato a presidente con mayor intención de votos, hoy ve como lo superan Lula, Marina Silva (exministra de Lula, con quién hoy ha roto relaciones), y el ultraderechista Jair Bolsonaro. Parece ser el fin de la derecha tradicional: al optar esta por desconocer las elecciones, rompieron la legitimidad del voto, símbolo máximo del pacto mínimo propuesto por el liberalismo. Brasil entra en nueva era, en dónde la derecha corrupta y radical, representada por Cunha y Bolsanaro es mucho más eficaz.

3) El poder judicial y su alianza con los grandes medios

Con el anuncio oficial por parte de Dilma de que Lula sería su ministro de la Casa Civil, el juez Moro y los grandes medios jugaron una carta muy alta. El teléfono de Lula que estaba interceptado había generado a Moro una cantidad importante de información que, según como fueran interpretadas, podrían dar a comprender que Lula entraba al ministerio para escapar de la investigación que se le estaba haciendo (3). Moro suelta todas estas conversaciones a la Red Globo, quién las transmite por casi una hora en su telediario más asistido. Entre las grabaciones, una entre Lula y Dilma, quién, como presidenta, no podría haber tenido su teléfono intervenido de ninguna forma.

Con ello, la operación Lava-Jato y el juez Moro (cuyos niveles de aprobación popular había estado por encima del 90%, bajándose al 60%) perdieron mucha credibilidad. Para muchas más personas se hizo evidente el carácter político de la investigación. Sin embargo, la suerte ya estaba lanzada, los medios y el sistema judicial ya no van retroceder. El escándalo de grabar una conversación de la presidenta y divulgarla sólo evidencia que están dispuestos a dividir el país con tal de detener la influencia de los movimientos sociales en el gobierno nacional.

Sin embargo, la alianza Lava-Jato y medios no ha podido desde entonces producir noticias de gran explosividad. Pero han pasado a actuar de manera más comedida, no por ello menos táctica. Cuando en el mes de marzo Lula articulaba junto al PP su mayor incorporación al gobierno, una operación de la Lava-Jato acosó a muchos integrantes de este partido, lo que fue fundamental para que anteayer el PP pasara a la oposición. Asimismo, como forma de presionar al congreso, se filtró una lista de donaciones de la Odebrecht a cerca de 200 políticos: muchos parlamentarios habrán comprendido que serán investigados detenidamente si no colaboran con la deposición del gobierno de Dilma.

Los empresarios organizados, a su vez, se han sumado de cuerpo y alma a la campaña del Impedimento. Pagan diariamente anuncios gigantescos en los principales periódicos del país en contra del gobierno y apoyan materialmente las manifestaciones pro-Impedimento. El mayor pecado del presente artículo es no haber indagado más detenidamente sobre cómo se encuentran por tras de los movimientos del poder judicial y del mediático. Estas reflexiones quedan pendientes.  

4) Las organizaciones civiles pró-Impedimento y quienes acuden a las marchas que convocan

Los líderes de las organizaciones siguen conduciendo sus campañas por internet y movilizando la opinión pública, ahora con el objetivo de una presencia masiva en Brasília el día de la votación del Impedimento. No se sabe la cantidad de público que podrá juntar en este día. La pérdida de popularidad del juez Moro puede disminuir la presencia en frente a la cámara de los diputados el domingo (se calcula que estuvieron presentes cerca de 80 mil personas en la manifestación pró-Impedimento del 13 de marzo en Brasília,)

El público de las marchas, al hostilizar a los políticos del PSDB, se ha mostrado no totalmente dócil a lo que de ellos se esperaba. Es probable que parte de este público, aun sin la persecución mediática y judicial (caso gane el Impedimento), demande un avance en la lucha contra la corrupción más allá de la que ocurre dentro del PT. Probablemente, algunos otros políticos tendrán que ser ofrecidos en sacrificio a este público. Con toda seguridad, Cunha deberá ser sancionado, pero por su capacidad para haber llevado adelante el Impedimento, muy probablemente será protegido al máximo.

Si el Impedimento no ocurre, este público será movilizado para pedir la revocación de la candidatura de Dilma (y, en este caso, también de Temer) en el tribunal superior electoral. Si ello ocurre, habría nuevas elecciones.

5) Las manifestaciones “por la democracia”

El Frente Brasil Popular y el Pueblo Sin Miedo buscan superar el número de 100 mil personas que estuvo en frente a la cámara de los diputados el 31 de marzo. Como entonces, organizan el viaje en autobuses desde diferentes puntos del país. Hay noticias -no confirmadas oficialmente- de que hay 200 buses viniendo desde Bahía con cerca de ocho mil personas.

Mientras tanto, siguen organizándose actos en todo Brasil en favor de la democracia. A título de curiosidad, un grupo de funk de Rio de Janeiro dice pretender hacer un show que junte a 100 mil personas de la periferia de la ciudad en una de sus playas más famosas.

Los movimientos sociales han apoyado a los candidatos del PT de forma masiva, sobre todo en las segundas vueltas electorales, cuando la polarización derecha-izquierda se hacía evidente. Sin embargo, no fueron oídos con la seriedad debida. En muchos casos -los movimientos campesinos, indígenas y ecológicos en particular- han visto los acuerdos pre-electorales totalmente rotos una vez asumida la presidencia por parte de Lula y, sobre todo, Dilma. Pero esta vez, parece haber indicios -ojalá- de que los movimientos no permitirán ser nuevamente postergados. Si Dilma permanece en el cargo y no otorga una importancia diferenciada a las organizaciones, es muy probable que estas se subleven. Su consciencia de haber sido el sostén del gobierno en las últimas semanas es muy amplia.

Caso el Impedimento ocurra, las movilizaciones serán, asimismo, amplias. Marchas, paros, huelgas deben entrar al orden del día. No se cederá en la consideración del Impedimento como Golpe, no se legitimará a Temer como presidente y se buscará la inestabilidad social. Entones es posible una reacción judicial-policiaca de gran violencia, sobre lo cual habrá que hablar en un próximo capítulo.
(1)   El título del artículo hace referencia a Luis Nassif, hábil y experimentando periodista brasileño cuyo blog (http://jornalggn.com.br/luisnassif) tiene, a mí juicio, los mejores artículos sobre la situación política de Brasil. En los últimos meses nos viene informando de los diferentes partidos de ajedrez que se juegan en el país alrededor del Golpe.
(2)   Agradezco a Matheus Carvalho, Inés Olivera Rodríguez y Arlene Carvalho de Assis Clímaco por sus comentarios de primera relevancia a la primera versión de este texto.
(3) Como ministro, Lula tendría derecho a foro privilegiado, es decir, a ser juzgado por el STF, el cual, como hemos visto, ha tenido con frecuencia decisiones muy adversas al PT.

Referencias:
La urgencia del momento me ha impedido explicitar las fuentes del presente escrito. Por lo general, la información ha sido colectada a través de centenas de artículos leídos en los dos últimos años, siendo especialmente importantes los aportados por los siguientes blogs:

O Cafezinho – informação é poder: http://www.ocafezinho.com/
Tijolaço – "A informação é poder”: http://tijolaco.com.br/

Y en, en menor medida, en la gran prensa conservadora:

Universo On Line: http://uol.com.br/


miércoles, 6 de enero de 2016

Conversatorio entre Rita Segato, Ángel Quintero Rivera, Santiago Castro Gómez y Carlos Bonfim sobre Aníbal Quijano

El debate tuvo lugar en San Cristóbal, Chiapas, a propósito de la publicación por CLACSO de la Antología Esencial de Aníbal Quijano: "Cuestiones y Horizontes: de la dependencia histórico-estructural a la colonialidad/descolonialidad del poder" (Bs As: CLACSO, 2014). Incluye la participación de Danilo Assis Clímaco, antologador de la obra.